El viento con un silvido elegante con un frio hambriento de calor, en busca de los huesos, y alzando los ojos a los montes, donde las nubes galopan por el viento y se ven los jinetes de los cielos caminando por el aire, caminado y trotando, dejando rastros de agua en forma de gotitas que acarician la tierra al caer con tal delicadeza desde los cielos, como si se escribiera una poesia. El olor a pino llenando de fragancia las colinas mientras en en medio de la nada lebanta sus manos, primero recordando el pasado que era bueno y lo que ahora es, confundido por lo que tal vez nunca fue y lo que ahora se ve, movido por el presente y visto ahora de pie, inherte, disfrutando de las heridas del pasado y saboreandolas cual manjar deleitoso, confusion, estremesimento que recorre la espina y llega hasta la cabeza, sentimiento disfrazado por el frio del viento, dando paso a una nueva sensacion, de libertad...
Recorren los pensamientos cual relampagos tintineantes sobre la mente del pensador viendo las maravillas de la naturaleza a su alrededor, embriagandose del aroma de la resureccion, del vida misma a su alrededor...
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