El viento con un silvido elegante con un frio hambriento de calor, en busca de los huesos, y alzando los ojos a los montes, donde las nubes galopan por el viento y se ven los jinetes de los cielos caminando por el aire, caminado y trotando, dejando rastros de agua en forma de gotitas que acarician la tierra al caer con tal delicadeza desde los cielos, como si se escribiera una poesia. El olor a pino llenando de fragancia las colinas mientras en en medio de la nada lebanta sus manos, primero recordando el pasado que era bueno y lo que ahora es, confundido por lo que tal vez nunca fue y lo que ahora se ve, movido por el presente y visto ahora de pie, inherte, disfrutando de las heridas del pasado y saboreandolas cual manjar deleitoso, confusion, estremesimento que recorre la espina y llega hasta la cabeza, sentimiento disfrazado por el frio del viento, dando paso a una nueva sensacion, de libertad...
Recorren los pensamientos cual relampagos tintineantes sobre la mente del pensador viendo las maravillas de la naturaleza a su alrededor, embriagandose del aroma de la resureccion, del vida misma a su alrededor...
sábado, 30 de octubre de 2010
lunes, 25 de octubre de 2010
La septima nota
Vuela la melodia buscando un nuevo son, corre por el pentagrama con la elegancia de una dama buscando armonisar cada una de las estrofas, acomodando los silencios y los tiempos en orden tal que al oido sea la mas grata sinfonia. Mas que una simple nota, mas que un punto en el pentagrama, corre el sentimiento del autor en la sonata, bajo la luna en inspiracion, el espiritu libre que vuela por los cielos buscando el canto de la luna, para en sus labios plantar la nueva melodia que canta el sol, la nueva melodia que el autor escribio, aquella que nace en lo profundo del corazon y recorre las cuerdas hasta el nuevo amanecer.
Escribanos, cuenten sobre la melodia que la luna entono y de sus labios a la tierra llego, Escribanos, cuenten en la historia como nacio, la dulce melodia que en sus oidos poso, no busquen anagramas por que la musica cambio de son, SUENEN cuerdas sin parar, no dejen que caiga el telon, y en el canto de la luna disfruten en delicia su cancion.
Escribanos, cuenten sobre la melodia que la luna entono y de sus labios a la tierra llego, Escribanos, cuenten en la historia como nacio, la dulce melodia que en sus oidos poso, no busquen anagramas por que la musica cambio de son, SUENEN cuerdas sin parar, no dejen que caiga el telon, y en el canto de la luna disfruten en delicia su cancion.
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